Personalidad y mundo de los tonos de color.



Un pigmento aislado es estático e introvertido, pero reunido con otro tono inicia inmediatamente un dialogo y este puede ser el más corriente, repetitivo e intrascendente, como a veces inspirado y original, sorprendiendo al ojo del observador con nuevas sensaciones, las que rara vez son aceptadas sin resistencia ya que él es conservador en su educación sensible y necesita muchos ejemplos de lo innovador para aclimatar su retina.

Un tono de color tiene atributos y limitaciones que el artista debe investigar exhaustivamente, pues de ello provendrá su lenguaje. Esta personalidad descubierta en ellos, obliga al artista a asumir un rol de Director en el coro luminoso que se va generando en la tela, y armonizar en todo momento su voluntad creadora con lo que realmente esta ocurriendo con las yuxtaposiciones. Los tonos son una fuente de energía y vitalidad presta a manifestarse inopinadamente.

A pesar de que en su construcción color y música tienen idénticos recursos, su objetivo final en nada se parece. Sin embargo un pintor podría llegar a sentir sus azules como si fueran piano, rojos cual trombón, amarillos tal flauta dulce, blanco-violín y negro-contrabajo, y haberles asignado esa resonancia como uno de sus atributos.

Talvez la esencia de la luminosidad emitida por una tela sea digamos su timbre, esto es, el misterio encerrado en la expresión de esta original conjunción de colores, de estructura indescifrable.