Personalidad y mundo de los tonos de color.



Entrevistando a un pintor americano le preguntan: - ¿cuál es su mayor anhelo? a lo que él contesta: - pintar cada vez más mal. Naturalmente no hay ningún cometario adicional y yo interpreto que él se refería a mayor espontaneidad, soltura, expresión, con un mínimo de intervención culta. Esto tiene la virtud de conducir hacia otros horizontes, sin más dibujo y relleno de formas, sino que a la búsqueda de valores puros en el acto de pintar: - composición, proporciones, sensibilidad…y en general otros objetivos del lenguaje plástico.

Un tono de color tiene atributos y limitaciones que el artista debe investigar exhaustivamente, pues de ello provendrá su lenguaje. Esta personalidad descubierta en ellos, obliga al artista a asumir un rol de Director en el coro luminoso que se va generando en la tela, y armonizar en todo momento su voluntad creadora con lo que realmente esta ocurriendo con las yuxtaposiciones. Los tonos son una fuente de energía y vitalidad presta a manifestarse inopinadamente.

A pesar de que en su construcción color y música tiene idénticos recursos, su objetivo final en nada se parece. Sin embargo un pintor podría llegar a sentir sus azules como si fueran clavecín, rojos cual saxofón, amarillos tal cornos, naranjo-clarinete, verde-chelo, violeta-fagot, blanco-violín, negro-contrabajo, y haberles asignado esa resonancia como uno de sus atributos.

Talvez la esencia de la luminosidad emitida por una tela sea, digamos, su “timbre”, esto es, el misterio encerrado en la expresión de esta original conjunción de colores, de estructura indescifrable.


Concepción Mayo 2009.